Carvajal: Las leyes deben ser cumplidas e interpretadas

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Carvajal

Es cierto que el sabio no enseña con palabras sino con acciones y Amparo Carvajal Baños es el fiel reflejo de la fidelidad a sus convicciones, esa certeza que le permitió llegar a un poco más de medio centenar de jóvenes estudiantes de la Universidad Salesiana el pasado lunes 3 de junio.

A los 80 años, bastón en mano, llegó a esta casa de estudios para contar a los jóvenes estudiantes de tercer semestre de la carrera de Derecho, que la vida hay que vivirla intensamente en favor de los derechos de los otros.

“Es importante darles esta historia de vida de una etapa en el país que ustedes no han tenido la oportunidad de vivir”, expresó la Presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia.

“He tenido muchas satisfacciones en el campo de la educación y también aprendiendo porque se aprende en la escuela, la vida y las cárceles”, afirmó luego de contar su larga travesía de lucha por los que nos tienen voz ni defensa desde 1976.

“Mi función fue acompañara los que me necesitaban, no me importaban si eran elenos, comunistas o trotskistas, con ellos discutía y aprendí las bases políticas, es que todos éstos, que entonces estaban en las cárceles creían en un país mejor”, afirmó en lenguaje pausado y con palabras que a veces salían entrecortadas, provocando una particular impresión entre los universitarios.

“No todos nacemos con los mismos derechos, hay niños que no tienen esa oportunidad, ojalá ustedes defiendan lo que han recibido. Es que no aprendemos de la historia y repetimos los errores, pero siempre estamos listos para recuperarnos como decía Joseph Barnadas ‘Oprimidos, pero no vencidos’, somos parte de la rebeldía propia del hombre como aquel que se me quejaba y decía ‘Dios está libre y yo en la cárcel’. Este tipo de vida me llevó a formar en la clandestinidad la Asamblea de los Derechos Humanos”, afirmó.

A modo de arenga pidió a los jóvenes universitarios pensar siempre en los más débiles. “Los abogados ven si el defendido tiene trabajo y vivienda, cómo se puede pedir eso a un abandonado”, afirmó mientras recordaba a Julio Tumiri, Luis Espinal, Humberto Portocarrero con quienes combatió la dictadura de Banzer, por cuya causa tuvo que pasar algún tiempo en la cárcel.

Crítica con el actual Gobierno apuntó como ejemplo la figura de Don Bosco “que dio su vida por los descalzos y los que no tenían que comer. Luchar por los derechos de los otros no me hace enemiga de nadie, tampoco si dejas de pensar como yo lo hago dejas de ser mi amiga”, expresó con vehemencia, antes de pedir que se cerrara el conversatorio con el Himno Nacional, para cantar con firmeza “morir antes que esclavos vivir”.

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