Baldin: Cómo hacer posible la espiritualidad a partir del mundo virtual

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Padre Baldin Brasil

El muro en tiempos de pandemia no es infranqueable, las distancias se acercan en el mundo virtual y el espíritu salesiano sigue presente en los encuentros con los jóvenes, quienes acuden a nuestras universidades a buscar una formación diferente, con mayor calidad, más cercana, al estilo del maestro Don Bosco.

La espiritualidad a partir del mundo virtual, fue el tema abordado por el sacerdote Sergio Augusto Baldin el 3 de septiembre. A este encuentro de dos días de duración asistieron una decena de docentes de la Universidad Salesiana de Bolivia, de las distintas sedes del país.

“Transmitir contenidos espirituales en tiempo de pandemia representa una problemática antropológica y social en el mundo de la tecnología. Este es el punto de partida para entender el acompañamiento a la juventud de nuestras universidades. No tenemos un intérprete simultáneo, para que todos podamos participar de forma plena”, aseguró al inicio de su alocución en portugués entendible.

Escuchar más que especular y la certidumbre de que hay nuevos espacios de integración a nivel salesiano fueron las bases de su alocución, seguida por una serie de consultas sobre el momento actual y las distintas experiencias en un mundo universitario variopinto.

El denominado Encontro de Pastoral IUS América: Espiritualidade e acompanhamento no contexto de pandemia”, tuvo la virtud de agrupar a los representantes de las Universidades Salesianas de América.

Baldin enriqueció su presentación con un mapa a través del cual mostró el crecimiento y la presencia de las casas de estudio superior con el carisma salesiano. “El mapa nos muestra la pluralidad y diversidad del mundo universitario, con diversas historias y composiciones étnicas, por lo que es necesario entender la dimensión social y cultural como base para entender al joven que se educa en nuestros centros universitarios”, expresó para luego señalar:

Es conveniente conocer este entorno para el buen acompañamiento de los grupos y personas que asisten a nuestras universidades. Debemos admitir, primero, no todos tienen acceso a Internet de manera plena porque la participación es diversa y no necesariamente los jóvenes que llegan a nuestras universidades tienen el mismo desenvolvimiento en las redes. Segundo, hay un proceso desigual en este mundo virtual, porque hay una desigualdad de origen; bastará citar que en el área rural el acceso es difícil y limitado y es que nuestros destinatarios vienen de diversas áreas. Tenemos un contexto rural y urbano en nuestras universidades, porque llegamos a jóvenes con menos posibilidades de acceder a los estudios superiores.

En Brasil tenemos el 70% de jóvenes que tienen acceso a las plataformas y necesariamente debemos mirar al 30% restante. La misma infraestructura de nuestras universidades es diferente, porque se acomoda a distintas necesidades. Es más, el perfil de navegación entre los jóvenes es diferente, algunos tienen mayor acceso que otros, dependiendo de la ocupación que tienen en este momento o de los recursos para llegar a las redes sociales.

También el acceso a la cultura nos permitirá ver sus pensamientos, aspiraciones y lugar en su comunidad, porque hay un nuevo agrupamiento, producto de la pandemia y el contacto de cada uno de ellos con su entorno

Todos estos presupuestos nos presentan un nuevo panorama y nos ayudan a entender el horizonte para el acompañamiento pastoral que vayamos a encarar. Hay nuevo mapa comunicacional que nos lleva a nuevas estrategias de acompañamiento en las clases por plataforma y en los encuentros complementarios. Hay un nuevo contexto pandémico, un nuevo contexto de relacionamiento y nace al mismo tiempo un contexto de aislamiento. Debemos tener presente que hay un discurso político que ha politizado el problema y nos obliga a meternos en esa línea; en algunas ocasiones puede llevarnos incluso a la ruptura social por el aislamiento.

Está claro que la pandemia, el encierro, la limitación de las horas de diálogo lleva al desgaste social que se manifiesta también en la solidaridad, en la forma cómo se asumen soluciones unilaterales. Se ha cambiado las relaciones micro y macrosociales, familiares e intrasociales.

Las consecuencias son claras: depresión y ansiedad negativa que afecta al 50% de la población juvenil en Brasil y sería conveniente que se haga un estudio en otras latitudes. Eso lleva a procesos de acompañamiento psicológico, lo que implica un proceso de acompañamiento online religioso

¿Qué significa ese acompañamiento? Ante todo, hay que tomar en cuenta la complejidad, ver los momentos de integración a través de las redes que a veces también producen distanciamientos. Tenemos un desafío pastoral muy grande que precisa una actualización constante de nuestros pastoralistas. Exige un diálogo permanente con nuestros docentes y ahora de manera más profunda, conociendo los antecedentes anotados.

La primera estrategia debe llevarnos a promover el acompañamiento personalizado. Es evidente que falta la corporeidad, la cercanía de piel, falta la visualización de las personas, lo que motiva la diferencia en la percepción. Falta la reciprocidad de los afectos. En plataforma necesitamos más elementos de comunicación y metáforas de presencia ante la ausencia física, porque no se ven claramente las situaciones de crisis y no es pleno el acompañamiento que reclaman los estudiantes y constatamos en nuestro encuentro con ellos a través del mundo virtual.

Los componentes afectivos y emocionales deben ser muy fuertes y el primer presupuesto es contar con otro tipo de cualidades e interacciones con menos componentes de racionalidad.

El lenguaje salesiano de amabilidad (amorevolezza) debe hacerse más presente que nunca, que se sienta ese clima de estar juntos en un ambiente virtual. La amabilidad no es solo para el ambiente natural también debe aplicarse en la virtualidad. Se necesita otra forma de entrar en el ambiente virtual y no cometer los errores tan habituales de trasladar el mundo natural al virtual. Requerimos crear una atmósfera más simbólica, llena de signos.

Esos signos deben ser más profundos, más simbólicos para llegar a esta nueva configuración. Tenemos que construir una nueva interrelación sin perder nuestra característica amabilidad. Tenemos que hacer por tanto una nueva forma de discernimiento sobre la problemática, hay muchas técnicas y procesos y solo podemos tener una pista de acercamiento, porque cada quien tiene una forma personal de llegar a los jóvenes. El discernimiento de la nueva situación pasa por entender el contexto y los contextos, porque ahora se tiene un acompañamiento remoto, que no por ello debe ser lejano.

Hablamos de un acompañamiento más cuidadoso, no invasivo, por eso es útil el discernimiento, porque precisa de más elementos de llegada, no hay un presupuesto para dar una receta y no es un sistema directo. Por eso necesitamos estudiar más y especular más en el contexto filosófico, saber auscultar, mirar profundo, para dar nuestra marca salesiana.

Necesitamos mayor especulación en el sentido filosófico, una reflexión cuidadosa, gradualmente ascendente sin olvidar el protagonismo de los jóvenes, respetando su crecimiento espiritual, lo que implica al mismo tiempo saber escuchar en todo momento. Aparecerá como un contrasentido, pero, al final habrá que escuchar más que especular. Las fórmulas rápidas no funcionan.

Hay un segundo movimiento de acompañamiento. No sabemos quiénes son los protagonistas en el nuevo ámbito. Cada uno de estos jóvenes llega a otros interlocutores. Ellos actúan en ese otro conjunto social de las redes. Se crean nuevas asociaciones, tan necesarias para el crecimiento social, pero al mismo tiempo requieren de una mirada más perspicaz del docente para un mejor acompañamiento.

Debemos aprovechar esa ocasión para darles la fortaleza, de manera que nuestros jóvenes puedan mover a otras áreas de su entorno. Aprendiendo de nosotros, de nuestro lenguaje, de nuestra calidez, ellos serán protagonistas de otros círculos, de esta manera se podrá fortificar el movimiento juvenil.

En ese plano se puede tomar contacto con otras espiritualidades y otras regiones. Es útil el intercambio porque enriquece. Nuestro horizonte tiene que ser necesariamente más amplio, más ecuménico. Hay que potenciar y de manera más consistente y profunda esta interrelación.

Hay nuevos espacios de integración a nivel salesiano integrando a las regiones superando las fronteras. Se trata de formar nuevas identidades, una nueva sociedad respetando los contextos y jerarquizando nuestra presencia en medio de los jóvenes.

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