Una educación católica unida y comprometida

Desarrollo de la Noticia
Oscar Pérez

La Comunidad Educativa de la Iglesia Católica Boliviana (CEICAB) trazó un largo signo de unidad y comunión, en la reunión vía plataforma, cumplida entre los días 24 y 26 de mayo. Inicialmente se había previsto un encuentro presencial en el valle, pero las previsiones de salud, a raíz de la tercera ola del Covid-19 obligaron a tomar un rápido giro de timón.

La presencia de los obispos, Fernando Bascopé, Robert Flock, Jorge Saldías y Jorge Herbas, más los representantes de las diversas instituciones educativas católicas, permitió ampliar el abanico de experiencias que se tienen en el momento, en las distintas obras educativas de la Iglesia.

“María Madre y maestra, no solo porque enseña, sino porque lo hace con cariño maternal, pueda cumplir su misión en todo el territorio nacional a través de la educación”, dijo en la invocación inicial Mons. Flock previo a las exposiciones.

Partiendo de la expresión del Papa Francisco: “educar es un acto de esperanza”, Óscar Pérez Sarayago, secretario General en Confederación Interamericana de Educación Católica expuso el tema: Pacto educativo global – Perspectivas de la educación católica.

¿Somos necesarios o somos significantes? Se planteó como problemática base para explicar los contenidos de la educación católica en este tiempo de pandemia

Siguiendo una alocución del Papa en la que propone a todas las personas de buena voluntad la adhesión al Pacto Mundial por la Educación, un Pacto para generar un cambio a escala planetaria, expresó que es necesario nuestro trabajo y tener el coraje de formar corazones al servicio de la comunidad, formar sin miedo.

“Vivimos en un contexto de incertidumbre. La escuela católica tiene que mostrar su excelencia, debe replantear su rol social y su misión a la luz de la nueva realidad. La educación virtual va a llegar más temprano que tarde y aunque todavía la tenemos en forma incipiente, es nuestra obligación estar en consonancia con el signo de los tiempos. Por otro lado, no podemos creer que la escuela es la única sociedad para compartir información y conocimientos, he ahí otro desafío, expresó en su orientación a medio centenar de asistentes, entre ellos el canciller de la Universidad Salesiana de Bolivia y el Vicerrector de Pastoral.

Siguiendo las reflexiones del educador católico Pedro Chico se preguntó ¿Va la educación católica al ritmo de la historia? para luego recordar que la educación católica pasó por los estadios: suplencia, compe­tencia y presencia. En un primer momento suple al Estado y hace convenios con él, lo que implica estar sometido a la política; en algunos países todavía se sigue este modelo. Una segunda etapa es de la competencia, los estados asumen el rol educativo. En estos países donde el Estado invierte en los colegios, esta nueva ecuación va en detrimento de la escuela católica, que siente más aún el impacto en este tiempo de pandemia, donde se calcula que en un 40% hay un paso de la educación privada a la pública, por razones de economía depauperada en muchas regiones. La tercera fase denominada presencia, implica una disminución drástica. Muchos colegios están cerrados y se han convertido en centros comerciales, se van cerrado algunos colegios católicos.

“Frente a este panorama habrá que decir: no somos necesarios, pero sí significativos, porque formamos ciudadanos de forma integral. Nos toca hacer una educación que asuma los nuevos desafíos entre ellos la tecnología. Respondemos a los signos de los tiempos, lo que los niños y jóvenes necesitan hoy es mayor dedicación y calidad educativa. Lo importante es mirar al futuro. Son tantos los cambios que se van produciendo que ni los hemos asimilado, ni siempre los entende­mos ni vislumbramos sus consecuen­cias. Todo sucede tan rápido, es que la reflexión sobre la historia no va a la velocidad del mundo, lo que genera entonces, un estado de incertidumbre y sinsentido difícil de conceptualizar o comprender", puntualizó Pérez.

“Se trata de responder al desafío de la identidad y la misión. La identidad de la educación católica es una educación humana por excelencia, lo que nos obliga a renovar nuestra pedagogía y didáctica sin descuidar temas que conforman esa educación integral. En la encíclica Laudato sí, el Papa nos cuestiona sobre la forma cómo nos relacionamos con la naturaleza. En la sociedad de hoy, hay mucha información, pero no comprensión. Es importante comprender el humanismo y la ciencia. Debemos generar la conciencia que nosotros educamos a los ciudadanos, los formamos en política como una forma de servicio, esas son algunas bases de la educación del siglo XXI. Es nuestra tarea articular estas tareas para evitar que cada uno vaya por su lado”, añadió.

El disertante colombiano recordó que como educadores católicos “debemos dar una escuela de calidad para acompañar al niño y al joven, ello implica darle las herramientas y como dice Don Bosco, hay que hacerlo con amor. Se debe tener en cuenta que la vida es un continuo aprendizaje, la escuela es un laboratorio de vida y tiene que ver con tomar en cuenta cabeza, corazón y manos, para ello se necesita proyectos críticos y continuos. Los valores que transmitimos determinan nuestra vida, nos ayudan a cultivar esa vida espiritual, despertando la curiosidad”.

Al finalizar recordó que la escuela católica tiene un gran desafío ya que construye y colabora en la toma de conciencia de la casa común, orienta a aprender a ser hermanos y hermanas y afrontar los desafíos que nos interpelan. También apuntó que el pacto educativo hay que construirlo y la calidad de la educación está centrada en los maestros, que merecen nuestra máxima atención.

Estado de situación de la educación católica

Francisco Pifarré, director Nacional de Fe y Alegría, tras presentar cifras en base a una memoria de 2020 apuntó que, aunque las cifras de la educación privada están en descenso, su presencia es significativa en los diversos puntos cardinales del país con la educación alternativa, especial, universitaria, colegios, escuelas, entidades de convenio y casas del saber en el campo.

Calificó el 2020 como un año difícil, desde el momento de la clausura del año escolar de forma unilateral, lo que obligó a emprender una cruzada educativa online, pese a las deserciones y a la postura de estudiantes que retornaron a sus centros de origen y jóvenes que se dedicaron a trabajar. Se intento trabajar en innovación educativa y apelar a la tecnología, “tarea no siempre fácil tal vez no para Escuelas Don Bosco, que ya había empezado esa actualización, es que nuestra adaptación tardó un semestre”, contó Pifarré.

“Hoy tenemos menos recursos económicos y una cuarta parte de docentes que teníamos hace cuatro años. Se llegó a la situación de estudiantes experimentados que formaron a los estudiantes menos preparados. El 85% de nuestras escuelas participaron en la educación virtual, pero esta modalidad no se pudo cumplir en el área rural donde no se contaban con los medios, pero tampoco en las ocho escuelas del Chapare, donde hubo una prohibición total a emplear el sistema virtual, porque había un severo control de algunas autoridades que imponían las clases presenciales”.

“En este tiempo de pandemia participaron el 80% de los docentes, en tanto la participación de los estudiantes llegó al 51%, es doloroso decir que un 49% quedó desafectado del sistema escolar, sobre todo en El Alto de La Paz. En La Paz solo se llegó al 28%, porque los alumnos se fueron al campo o a trabajar en los talleres, la mayor parte, empujado por sus papás. Los papás quedaron contentos con la promoción de curso, sin tomar en cuenta las incidencias en el aprendizaje”, puntualizó.

Pifarré destacó la laboriosidad de maestros y directores a través de una gran producción de cartillas y guías para llegar a los alumnos y lanzó el interrogante al auditorio: ante esta situación ¿cómo lograr nivelar la educación? ¿cómo se está asimilando, a través de las plataformas?, ¿qué grados de aprovechamiento existe? “El recurso online se está convirtiendo en el principal recurso, pero es necesario un grado de presencialidad.

EDUCACIÓN CATÓLICA Y ESTATUTOS

Correspondió en la segunda jornada al hermano de La Salle, José Antonio Díez y el sacerdote salesiano Luis Adolfo Tórrez, presentar la historia de la Asociación Boliviana de Educación Católica y la Estructura Organizativa de la Educación Católica que ahora cuenta con la aprobación de sus estatutos por parte de la Conferencia Episcopal.

Esta larga travesía iniciada en 1946 y formalizada en 1951 de una escuela católica comprometida con el pacto educativo, en busca de una formación integral de calidad, con valores cristianos, encontró en su travesía muchos sinsabores y alegrías que fueron marcando hitos en consonancia con el entorno desafiante que Díez enumeró con precisos y ricos en detalles.

Precisó la distinción entre Andecop y ABEC. La primera preocupada por la relación con el Gobierno. La segunda por la reflexión, investigación, el compromiso y la identidad. Está última organización es parte de la Oficina Internacional de la Educación Católica (OIEC) con 145 millones de destinatarios, una tercera parte los cuales se encuentra en América Latina con 42 millones.

A Luis Adolfo Tórrez le correspondió socializar la buena nueva de la aprobación de los Estatutos canónicos de la ABEC aprobado por los obispos en su última reunión en Cochabamba.

“Esta Asociación Privada de Fieles de ABEC tiene ahora este instrumento guía de unidad. Los principios que defienden están inscritos en los derechos Humanos, el Derecho canónico, la Constitución Política del Estado y somos parte de la OIEC”, expresó Tórrez quien compartió los estatutos con los asistentes haciéndoles llegar una copia vía virtual.

En tanto, el representante de la USB apuntó que esta noble tarea humana de la educación debe comprometer a todos los estamentos educativos a formar a los agentes de formación, abrir sus puertas a quienes encuentran a la Iglesia como el mejor soporte para la educación integral y brindar una formación de calidad a los jóvenes que confían en la Iglesia como puerta de la sabiduría.

Animar a la evangelización del pueblo boliviano a través de la educación, es la meta que se trazó este encuentro propiciado por el presidente del área de educación de la CEB, Mons. Fernando Bascopé Müller.

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