De vuelta a las raices… una mirada desde la Cosmovisión Andina a la Intervención Psicomotriz

Desarrollo de la Noticia
Universidad Salesiana de Bolivia - Psicomotricidad

Este articulo pretende dar a conocer los lineamientos filosóficos que sustentan a la Cosmovisión Andina, de forma tal de orientar las características del proceso de intervención que tuvo la Carrera de Psicomotricidad de la Universidad Salesiana de Bolivia en el trabajo con niños, sus familias y comunidades en el Altiplano boliviano.

Para comprender estas características de la intervención, vamos a partir de algunos aspectos básicos que nos ayuden a entender la particular manera de Ser y Estar en el mundo de estos niños, que viven en extrema pobreza y en situaciones poco favorables para su desarrollo:

Si partimos de la idea de que la particular manera de Ser y Estar en el mundo se manifiesta en el Cuerpo (entendido este como el lugar donde se guarda la memoria de las huellas de una historia socio-vincular) y en la manera en que este Cuerpo se apropia simbólicamente del Espacio y el Tiempo, no podemos dejar de considerar las implicancias que tiene el “ser de un lugar” y las pautas propias de crianza que determinan el ser Sujeto psicomotor. Myrtha Chokler (1988) dice al respecto:  la exploración, apropiación y valorización simbólica estructuran de manera esencial las relaciones en el espacio; el arraigo, el “ser de un lugar”, es un factor fundamental de la constitución y expresión de la imagen de sí, de la identidad”.

Las habilidades motoras, la postura, las praxias, la utilización del espacio real, o del espacio gráfico, por ejemplo, están en relación directa con las más profundas vivencias sociales y culturales donde está presente una intensa implicancia emocional, que se expresa, entre otras cosas, a través del tono muscular. Vivencias que determinan una historia social y vincular que marca el particular desarrollo psicomotriz de un niño.

Vamos a hablar entonces del proceso de construcción de los ejes psicomotrices: Cuerpo, Espacio y Tiempo desde la Cosmovisión Andina y su estrecha relación con las pautas de crianza y las características socioculturales, de forma tal que permitan direccionar la intervención psicomotriz con los niños del altiplano boliviano, sus familias y sus comunidades.

Cuando hablamos del “Cuerpo”, sabemos que su estructuración no solo depende del bagaje orgánico que el niño trae, ni de la estimulación brindada por los padres, sino que sobre todo depende de las relaciones tónico-emocionales que se establecen entre la madre y el bebe desde el embarazo y durante los primeros años de vida. Daniel Calmels dice al respecto: “El desarrollo psicomotor no solo depende de las condiciones orgánicas o la estimulación de las funciones, sino sobre todo depende de la relación corporal que se establece entre el niño y el adulto a cargo de su crianza. El cuerpo del niño se construye en la relación con los otros”.

Este esquema de “relaciones tónico-emocionales” están matizadas por las pautas de crianza propias de una cultura. Desde la Cosmovisión Andina, por ejemplo, el fajado del bebé recién nacido constituye una tradición milenaria, que es transmitida de generación en generación; envolver al bebé es la concepción del conocimiento del manejo del maíz y de la papa, ya que este fajado se realiza alrededor del bebé de manera bastante ajustada a su cuerpo, como las hojas que envuelven al maíz regidas por la influencia solar y lunar. Una vez fajado el bebé es cargado...”la madre que carga a la wawa  (bebe) es la tierra que lleva su fruto, luego la madre-tierra da su fruto totalmente íntegro cuando está maduro.

Las wawas son cargadas en la espalda, no solo por comodidad para poder tener las manos libres para el trabajo de la siembra o el pasteado de las ovejas, sino que esta acción tan cotidiana encierra una concepción de tiempo “circular”, que coincide además con la época de siembra y cosecha (a diferencia del mundo occidental que se rige por un tiempo lineal que determina el huso horario).  El tiempo desde la Cosmovisión Andina es un circulo, en el que las personas caminan mirando al pasado, porque es lo que conocemos, lo podemos ver, recordar, sentir. La wawa está cargada de espaldas al futuro, porque no lo conocemos, no podemos verlo ni recordarlo. La wawa va en la espalda de la madre (y no adelante como en otras culturas: madres boules de Costa de Marfil, por ejemplo) como una señal de agradecimiento a los antepasados, se les pide a aquellos que fueron parte del pasado de la madre, que cuiden al bebe recién nacido.

 El ataña (cargado del bebe) encierra creencias culturales de protección y cuidado, fajar al bebe es la protección energética al niño expresada en el cruce de la faja sobre el ombligo, que es el centro de la energía y la voluntad. Por eso se faja y se envuelve al bebe hasta que este maduro (como un árbol que da su fruto y lo deja caer cuando esta listo). Desde la Cosmovisión Andina no se habla de edades del niño, sino de maduración (se dice la wawa esta lista para ir al colegio no cuando tiene 6 o 7 años, sino cuando puede caminar horas a pie sin cansarse para llegar a su escuela). Villafuerte (1998).

La estimulación auditiva y vestibular esta dada por el balanceo durante el ahtaña (cargado del bebe). La resonancia de la caja torácica en la espalda de la mama cuando canta o habla mientras pastea ovejas, permite la sincronización tónico emocional que armoniza el ritmo cardiaco del bebe, favoreciendo la autorregulación y el sueño. El contacto físico permanente entre la madre y el bebe es el precursor de la seguridad y el apego en el niño.

El ataña favorece:

                                -seguridad

                                -apego

                                -contención corporal

                                -estimulación vestibular

                                - estimulación del sistema límbico

                                -liberación de endorfinas

                                -regulación de las funciones neurovegetativas como la respiración y el sueño

                                -estimulación visual

                                -diálogo tónico

                                -envoltura corporal

                                -limites corporales

                                -ingreso al mundo social (desde el principio el bebe observa las actividades cotidianas                                                   

                                 de sus padres

                                -autorregulación (a partir de la sincronización tónico emocional entre la mama y el bebe

La construcción de la personalidad y específicamente del Esquema Corporal en el niño occidental tiene un carácter individual, que parte inicialmente de otro (madre), pero que luego es un proceso prácticamente individual, debido a la concepción unitaria reflejada en la percepción cultural del cosmos; que está regida por la estrella polar que implica el espacio boreal y determina la individualidad. En cambio en el niño andino este proceso de construcción de su personalidad y estructuración del Esquema Corporal tiene un carácter comunitario. Esta característica está determinada por la concepción cultural del cosmos y se manifiesta en una cosmovisión en la que el niño es parte de una comunidad y pertenece a la Madre Tierra (Pachamama). La madre (en la vida andina) es una prolongación de la madre tierra. Esta cosmovisión está regida por la Cruz del Sur, que implica el espacio Austral, que determina la comunidad.

El Cuerpo, el tiempo y el espacio, concebidos como categorías ordenadoras, tiene ritmos, extensiones, referentes y significados distintos a los que conocemos habitualmente en las ciudades. Corresponden a las necesidades de la vida cotidiana, a la estrecha relación con el mundo natural (el tiempo de las cosechas, por ejemplo) y están incorporados de esta manera a la gestualidad, la forma de contacto, la velocidad o lentitud en los desplazamientos.

También la estructuración espaciotemporal tiene una connotación diferente en el mundo andino, ya que las nociones espaciales de arriba-abajo, adentro-afuera, izquierda- derecha, antes-después, etc que desde la concepción occidental son generalizables e invariables; en el mundo andino tienen características distintas.

El espacio y el tiempo son conceptos indivisibles, y están representados por un único término pacha, que precedido o seguido por el término adecuado, puede dar lugar a la determinación de lugares, la delimitación de fases históricas, o la expresión de presente, pasado y futuro; es decir que presenta la posibilidad de integrar lo estático y lo dinámico. Facultad que no existe en la cultura occidental.

El tiempo en la visión occidental es irreversible y basado en el presente, pasado y futuro, regido por el calendario gregoriano y el huso horario’.

EL TIEMPO EN EL MUNDO ANDINO

El tiempo en el mundo andino es reversible, el pasado puede estar en el futuro (cuti). A su vez, este tiempo está regido por el calendario agrícola, basado en la influencia solar y lunar, marcado por solsticios y equinoccios.

Las pautas de crianza propias de una cultura, se hacen carne a partir de los Juegos de Crianza. Daniel Calmels (2010) menciona: “Los juegos de crianza son esencialmente corporales, especialmente los de sostén, ocultamiento y persecución. Son generadores de una modalidad vincular, una matriz lúdica que se convierte en esquemas de relación y se transmiten de generación en generación y es la memoria colectiva la que se encarga de mantenerlos vivos”. “Los juegos de crianza articulan lo individual con lo colectivo y social”.

Otra pauta de crianza importante en la cultura andina es el “rutucha”

Este rito nace del sincretismo entre lo cristiano y lo andino; se celebra de la siguiente forma: Los padres son los que eligen padrino o madrina de rutucha, pues es su primer contacto con la sociedad; después del bautismo viene el corte del pelo. Los padrinos suelen comenzar el rito con una oración luego proceden asperjando con alcohol, vino y otros licores a los cuatro puntos cardinales y también harán igualmente los presentes; la” misa inkuña” será de multicolores es para que haya un buen aporte económico. Los padrinos también le dan al nuevo hombre o mujer, el nombre que llevara en la vida (antes de este rito, los niños no tienen nombre).

El personaje de este acto es el niño/a que no había sido cortado su cabello desde su nacimiento; los elementos a utilizarse son: la coca, el alcohol, el vino, productos agrícolas que tienen muchos significativos, para que el personaje del rito pueda tener su vida suficientemente bendecida y protegida de todo mal, o de todos los fracasos que puedan venir.

También se utilizan el incienso para sahumar que será realizada por algún yatiri, sino por sus padres; una vez terminado el acto de rutucha, los padrinos nombran otro responsable para el recuento de los aportes económicos y cariños manifestados en productos a favor del niño; y al finalizar los presentes terminan con felicitaciones al nuevo integrante de la comunidad.

“En el mundo aimara es conocido como el segundo nacimiento, cuando el niño es despojado del cabello, de estado fetal ingresa en la comunidad extensa ya no como un ser dependiente sino como una persona (varón-mujer) que podrá contribuir a la felicidad y seguridad de esa familia”.

Antes de que sea cortado el cabello, el niño no es considerado sujeto, por eso no tiene nombre, por eso no se le habla, porque no entiende, ya que no es sujeto. No es casual entonces que en el trabajo que realizo la Carrera de Psicomotricidad de la Universidad Salesiana de Bolivia con 3561 niños y sus familias en el altiplano boliviano, se encontró que el 90% de los niños menores de 6 años, presenta un importante rezago en el área del lenguaje. Cuando se le sugiere a una mama cuyo bebe presenta rezago en el lenguaje que le hable, le cante, le cuente todo lo que esta viendo, ella nos dice: “para que le voy a hablar, sino entiende, no es persona todavía”.

 RUTUCHA

Otra de las pautas de crianza que marcan el desarrollo del niño es el aphtapi, La costumbre de compartir alimentos entre los miembros de una comunidad, amigos o familiares se conoce entre los aimaras como apthapi y es una herencia de los pueblos nativos del occidente boliviano. La palabra proviene del vocablo apthapiña, que significa “recoger de la cosecha”. El apthapi procura compartir, unir a la familia, a la vez que permitir a las comunidades reconciliarse con aquellas que se encuentran distanciadas por discusiones o problemas.

Los comestibles son expuestos en hijilla, un aguayo tendido en el piso que sirve para presentar ante toda la comida recolectada. “Sobre unos aguayos tendidos al piso, comunarios del altiplano boliviano colocan —cada uno lo que puede, lo que produce — y todos comparten a partes iguales.

La actividad encierra todo un sentido de retribución, respeto y responsabilidad con las deidades y la naturaleza. Por ello, además de una fuente de nutrición, el apthapi desempeña importantes funciones sociales y culturales, por constituir un espacio de promoción del aprendizaje, el respeto, la gratitud, la responsabilidad por el otro y la naturaleza.

Es un componente más de la identidad de las comunidades donde prima lo colectivo, y no la individualidad, pues si alguien no lleva sus alimentos, igual puede compartir, por el sentido de inclusión, incorporación y respeto.

APTHAPI 

El apthapi se realiza en el suelo y toda la familia o comunidad come sentada en el suelo, como una manera de estar cerca de la Pachamama, agradeciéndole por los frutos de la tierra y pidiéndole que no falten los alimentos en la familia. Ninguna persona se sienta en una silla, las sillas en las casas de las comunidades andinas sirven para poner cosas encima, por ejemplo, la radio, los platos, etc. Esta pauta de crianza se transmite de generación en generación, los niños desde muy pequeños aprenden a comer en el piso y luego a hacer sus tareas escolares en el piso, muy cerca de la Pachamama, pidiéndole sabiduría y protección para aprender. Es entonces muy fácil darse cuenta de las dificultades en los niños de área rural para la escritura y su adecuación al espacio gráfico. Dificultades también para mantener la postura en los bancos en el colegio (características que fueron observadas durante el trabajo de campo por la Carrera de Psicomotricidad de la Universidad Salesiana en el altiplano boliviano).

POSTURA 

Todas estas consideraciones respecto a la estructuración del Esquema Corporal y a la Estructuración Témporo- Espacial, tan particulares del mundo Andino, así como las pautas de crianza que marcan de una manera especial el desarrollo psicomotor del niño y su aprendizaje ; nos llevan a replantearnos nuestro rol como Psicomotricistas y formularnos las siguientes preguntas:

…Cuáles deberían ser los parámetros evolutivos para evaluar los ejes psicomotrices Cuerpo, Espacio y Tiempo en un niño andino?

…Cuáles deberían ser los parámetros evolutivos para evaluar los ejes psicomotrices Cuerpo, Espacio y Tiempo en un niño andino?

…Como deben entenderse los problemas de aprendizaje de base psicomotriz (como la disgrafia, la discalculia, la dislexia, etc.); que tienen como base una inadecuada estructuración del Esquema Corporal, del Espacio o del Tiempo, cuando estos ejes se estructuran de manera totalmente distinta en el niño Andino?

…Es posible “comprender” el alto grado de deserción escolar en los niños andinos migrantes, que han sentido el fracaso escolar al intentar adaptarse a una “escuela occidentalizada” en las ciudades?

¿Como encarar desde la Intervención Psicomotriz la adaptación del movimiento al espacio grafico en el aprendizaje de la escritura de los niños del altiplano boliviano? ¿A un espacio grafico (el cuaderno), pensado para niños occidentales?

 Por lo tanto ¿Qué Psicomotricidad debemos construir en Bolivia?, ¿Para qué? Y ¿Para quienes? ¿Cuáles deberían ser las características de la Intervención Psicomotriz en el trabajo con los niños del altiplano boliviano, sus familias y comunidades?

Una intervención psicomotriz que se identifique con las necesidades mas profundas de todos los niños bolivianos, por lo tanto que busque contextualizar su estrategias rescatando las pautas propias de crianza y aprendiendo de ellas, respetando la sabiduría ancestral y valorando sus elementos epistemológicos y filosóficos, de forma tal de construir un modelo conceptual de la Intervención Psicomotriz, que ante todo respete “la particular manera de Ser y Estar en el mundo de cada uno de los niños bolivianos.

BIBLIOGRAFIA

-Myrtha Hebe Chockler (1988) “Los organizadores del Desarrollo Psicomotor” – Editorial Cinco Ediciones- Buenos Aires-Argentina

-Daniel Calmels (2010) “El juego corporal en los primeros años de vida” Editorial Biblos, Buenos Aires - Argentina

Afcha Ch., Villafuerte E., Maldonado I. (1997) “Influencias Pérez Elizardo “La escuela Ayllu”- La Paz. étnicas indoamericanas en la kinesiología del desarrollo infantil”- Revista UNITAS # 5 -La Paz

Albó Xavier (1995) “Iguales pero diferentes” CIPCA UNICEF- La Paz

 

* Nota científica elaborada por Silvia Eliana Maldonado Benavides, Psicomotricista. Directora Carrera de Psicomotricidad de la Universidad Salesiana de Bolivia, publicada en la Revista: “La Psicomotricità” de Italia, N°2 – Junio 2019, para un total de 168 páginas.

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