Cristóbal López, nuevo Cardenal Salesiano para el diálogo con el mundo musulmán

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Cardenal Cristobal

El nuevo Cardenal de Rabat nació en la provincia de Almería, pero de pequeño la familia se trasladó a Badalona donde estudió con los salesianos. Allí manifestó su deseo de ser salesiano y después de la primera profesión religiosa en 1968 en Valencia, hizo la profesión perpetua en 1974 en Barcelona.

Los nuevos purpurados españoles, a los que Francisco impuso el birrete púrpura este sábado: Cristóbal López, Arzobispo de Rabat, y Miguel Ángel Ayuso, Presidente del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso y responsable del histórico encuentro en Abu Dabi. Ambos se distinguen por un pasado misionero y se alejan del perfil cardenalicio dominante hasta el momento, más puramente curial. También les une su potencial como puente del Papa para el diálogo interreligioso con el Islam, uno de los distintivos de su Pontificado.

Cristóbal López es otra muestra del perfil sencillo opuesto a la pompa y la magnificencia habitual de los más altos rangos de la Iglesia. Un pastor con “olor a oveja”, como suele apodar Francisco a los clérigos que pasan más tiempo con el pueblo que en las sacristías y despachos. Según explicó a los medios, afronta este nuevo encargo con la premisa de evitar la tentación de “dejarse llevar por los oropeles” propios de la Curia Romana.

El Cardenal López, nació en Vélez-Rubio (Almería) en 1952 y se formó en Cataluña, es salesiano y también periodista y maestro. Tiene un pasado como misionero en Latinoamérica, en Bolivia y Paraguay, donde formó parte del consejo asesor del Ministerio de Educación y fundó la Asociación de Comunicadores Católicos. En la actualidad es arzobispo de Rabat. La noticia de su nombramiento, que depende exclusivamente de la voluntad del Papa, le pilló por sorpresa en plena misa en la catedral de la capital marroquí. Ha recalcado que la decisión de Francisco está encaminada a expandir los límites de la Iglesia: “No ha elegido a Cristóbal López, sino al arzobispo de Rabat ¿Por qué? Porque quiere dar visibilidad a unas iglesias que eran prácticamente invisibles”.

Defiende su vocación como nexo de entendimiento entre culturas diferentes: “Cada cristiano tiene que ser un pequeño puente entre musulmanes y cristianos, Europa y África, entre España y Marruecos, entre Oriente y Occidente, entre pobres y ricos o entre negros y blancos”, aseguró el jueves, antes de la ceremonia de imposición del birrete púrpura de este sábado. Y también reivindicó el entendimiento entre cristianos y musulmanes: “Me duele en el corazón cada vez que voy a España encontrar personas —no son todas, pero hay algunas, incluso cristianos—, que no llegan a comprender que los musulmanes no son ni nuestros enemigos ni adversarios. No somos la Coca-Cola y la Pepsi Cola disputándonos el mercado. Somos hermanos en el Dios único”.

Fuente internet: *El País

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