No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia"

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Universidad Salesiana de Bolivia Altares de Carrera

"No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia", decía Don Bosco, quien empezó la construcción del templo a María Auxiliadora con tres monedas de veinte centavos cada una, pero fueron tantos los milagros que recibían los devotos de la virgen milagrosa, que en sólo cuatro años se terminó de construir la Gran Basílica en Turín.

Don Bosco decía "cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen", y es desde aquel Santuario que comienza a extenderse por el mundo la devoción a María bajo el título de Auxiliadora de los Cristianos. "No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha salvado", afirmaba con devoción el Santo de los salesianos.

La Virgen Auxiliadora, conocida desde 345 d.c. por San Juan Crisóstomo, en Constantinopla quien dijo "Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios", siendo el primero en denominarla "Auxiliadora". Ya para el año 532, San Sabas narra que en oriente había una imagen de la Virgen que era llamada "Auxiliadora de los enfermos", porque junto a ella se obraban muchas curaciones.

Es en el año 749 d.c. que San Juan Damasceno propaga la jaculatoria: "María Auxiliadora, rogad por nosotros. Auxiliadora para evitar males y peligros y auxiliadora para conseguir la salvación”. En 1814, el Papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que cuando sea libre declararía fiesta de María Auxiliadora, siendo que el 24 de mayo llega a Roma en libertad, y es desde entonces que declara esa fecha como día de María Auxiliadora.

Para los salesianos es en 1860 que la Santísima Virgen se aparece a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el título de "Auxiliadora", y le señala el sitio para que le construya un templo en Turín, Italia, y es desde entonces que aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como madre protectora.

Hoy, cada obra en cada país, celebra este día como el más importante de su carisma y la comunidad universitaria no está ausente de dicha celebración, por ello las Carreras de la Universidad Salesiana de Bolivia rinden su mejor homenaje a través de manifestaciones artísticas y presentación de altares, que con el mayor cariño y creatividad, los docentes y estudiantes construyen en cada uno de los pisos donde están ubicadas las Carreras.

No hay ganador, ni vencido, cada altar refleja luces, flores, brillo y creatividad, que año tras año hace lucir a la Virgen Auxiliadora como madre y protectora con su manto sagrado a cada miembro de la familia salesiana.

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