Díez: Mirar con esperanza lo que viene

Desarrollo de la Noticia
Díez Justiniano

“Soy un apasionado por la educación y esto explica el que esté con ustedes en esta jornada, para intentar hacer un análisis crítico y científico; desde una mirada aguda y de exigencia, que da paso a la esperanza, porque la esperanza no es solo un concepto inherente a lo que hacemos cada día; tiene que ver el tema con la trascendencia de la fe. Esta dimensión de trascendencia tiene que ver con la inclusión del otro en mi mente a través del otro veo que me une al otro, que nos une”.  Esta la introducción al tema de reflexión de este sábado 26 de mayo en la jornada del Proyecto Educativo Pastoral Salesiano (PEPS) al que asistieron miembros del personal docente y administrativo.

Roberto Díez Justiniano, psicólogo, docente universitario, con varias laureas, acompañó su exposición con diapositivas que llevaban a inferencias personales y acudió al filósofo y neurólogo austriaco Viktor Frankl como base de la reflexión. El tema expuesto fue: Resiliencia y esperanza; siguieron el mismo, vía Zoom, un poco más de trescientas personas.

Previamente, un video preparado por la Dirección de Comunicación, que expuso los testimonios de estudiantes, administrativos y docentes, puso en evidencia los agudos problemas por los que pasaron y afrontan varios miembros de la comunidad de la USB.

Acudiendo a las reflexiones del libro “El hombre en busca de sentido”, que apareció por primera vez en 1946 con el título Ein Psychologe erlebt das Konzentrationslager (Un psicólogo en un campo de concentración), Díez puntualizó que “hay cosas que no vamos a comprender en términos racionales. Las cosas tienen sentido en cuanto el hombre le da sentido y la parte esencia lo da la confianza espiritual que el hombre lleva dentro”. Frankl decía a propósito: “lo que se pide al ser humano no es como enseñan los filósofos existenciales, que soporte el sinsentido de la vida, sino que soporte la incapacidad de comprender su sentido incondicional en términos racionales”.

Abordó el tema desde la perspectiva de la ganancia humana al afirmar que “la pandemia nos ha permitido el reencuentro, a valorar el tiempo que no se tenía, y estar 24 horas diarias con las personas de tu entorno. Antes estábamos 24 horas en varias tareas.  El confinamiento ha permitido un replanteamiento de la vivencia paterno - materna, en nuevo encuentro, una ruptura, una apuesta a nuestra realidad. En otras palabras, nos ha generado una posibilidad de crecimiento”, de esta manera seguía la reflexión de Frankl, quien decía: ser hombre implica dirigirse hacia algo o alguien distinto de uno mismo, bien sea para realizar un valor, bien para alcanzar un sentido o para encontrar a otro ser humano. Cuanto más se olvida uno de sí mismo —al entregarse a una causa o a la persona amada —, más humano se vuelve y más perfecciona sus capacidades.

Luego abordó la nueva relación docente – estudiante, que sin perder la esencia ha mutado a una nueva relación que no debe perder el contenido humano. “Somos docentes en cada momento de nuestra vida, no solo por el título sino por la percepción que los otros tienen de nosotros. Estamos en constante expectativa para los demás y eso nos exige fortaleza y testimonio. En clases no siempre vemos los rostros de nuestros estudiantes, el nuevo estado de cosas nos ha permitido desafiarnos. Nos ha tomado de golpe y ha sido dificultoso afrontar esta nueva realidad. Es cierto que se hablaba de las competencias digitales hace 20 años y quien tiene vocación de aprendizaje ha ido tomando sus previsiones, pero se ha convertido en tema del presente y la tecnología nos urge”.

Díez giró noventa grados en el tema, sin dejar el hilo central para dirigir la mirada al entorno. “En esta pandemia visibilizamos a los que recogen basura, a las personas que realizan un trabajo social para que gocemos de los bienes sociales. Verlos a ellos nos ha recordado que debemos mejorar nuestros hábitos y ante todo dar gracias. La gratitud y esperanza más que valores son pensamientos positivos que debe traducirse en cotidianidad. Debemos dar un nuevo sentido al preocuparse que también puede entenderse como el ocuparse antes, prevenir. Es cierto, hay miedo, hasta de relacionarse. El miedo es fuente de energía poderosa, ya que algo nos preocupa y nos ocupa, el miedo tiene que traducirse en nuevo hábito”.

Al llegar a este punto volvió a acudir a una expresión de Frankl: “No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona a sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas como la conciencia de tener una tarea en la vida”, para afirmar: estamos involucrados en la trascendencia, estamos involucrados en el encuentro para generar en el otro un grado de bienestar, curiosidad, empatía. Somos signos visibles siempre. Signo de decir estoy presente parta ti y eso genera que ellos nos presten atención, nos sigan, aunque esté ‘muteado’ su dispositivo. Si queremos mostrar nuestra presencia debemos estar presentes, listos”.

Planteó la problemática de sensación de indefensión. “Venimos de la lección de desesperanza aprendida, decimos, ahora qué hago y esto tiene que ver con el tema de encontrar una solución a cada problema. A veces decimos que no importa lo que hagamos nada cambia. Debemos tener claro que la resiliencia es una capacidad que mirar con esperanza lo que viene, porque como seres trascendentes no perdemos la esencia de superar las debilidades ante situaciones de alto nivel. No dejamos que las circunstancias nos afecten. Resiliencia es un concepto que a veces se lo identifica con resistir a todo. Debemos tener claro que resiliencia tiene que ver con replanteamiento y no estoicidad, de no hundirse con el barco”.

Enseguida invitó a tomar una actitud. “Algunos temen salir de casa, es natural. Es el momento de aplicar recursos y estrategias. Debe nacer la capacidad para hacer frente a la realidad, transformarla positivamente. Sé que es doloroso ver los casos de quienes han sentido el rigor de esta pandemia, pero lo que aprendí no es aguantar. Necesitamos ser transformados, positivamente en términos de crecimiento, siguiendo a Frankl diremos que sobreviven aquellos que encontraron un sentido de fe, un sentido a la vida, se trata de ir más allá de las dificultades, adquirir la conciencia de tener una tarea en la vida”.

A juicio del disertante los seres humanos y los educadores en particular tienen abundante tarea por delante. “La persona resiliente mira claro en el horizonte que otros ven oscuridad. La última de las libertades humanas es la actitud personal, soy yo quien tengo que decidir mi propio destino. Yo tengo la capacidad de decidir qué voy a hacer.  Entonces ¿qué hacer frente al futuro incierto? Yo puedo crear y decidir qué puedo pensar para el mañana y recordar que siempre habrá un mañana. Somos seres capaces de generar bienestar, de superar la crisis, en otras palabras, es la esperanza traducida en fe. Es probable que me pregunte ¿qué habilidades tengo hoy? Y la respuesta inmediata es trabajar en lo cotidiano. Nosotros, como docentes, no solo generamos conocimiento, debemos tratar de que estos encuentros generen algo, que los jóvenes vean que estoy presto estoy pensando en un mañana, es una especie de alerta relajada, no estoy quieto.

No puedes quedarte pensando en que el mundo pase. En otras palabras, quiere decir que no tienes que quedarte en tu casa, hay cosas que no podremos hacerlo presencialmente. Debemos dar una respuesta al otro, pese a los temores. Siguiendo a Frankl: no se trata, pues, de liberarse de los condicionantes (biológicos, psíquicos, sociológicos), sino de la libertad para adoptar una postura personal frente a esos condicionantes.

Noticias - Portal
Noticias - Carreras y Servicios
Categoría de Noticias