Gallo: Somos reflejo de la esperanza de Cristo

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Padre Pepe

“Mira que hago nuevas todas las cosas. Me llama la atención esta expresión de donde quiero partir para dialogar con ustedes. Una persona que emana esperanza, renueva todas las cosas. Es evidente, hemos visto que hay una realidad que nos interpela; nosotros respondemos con la lectura salesiana”, expresó en el inicio de su disertación el sacerdote José Gallo, director del Instituto Superior Tecnológico de El Alto.

Reflexionando sobre las actividades diarias que afrontamos de distinta manera, contó la historia de un joven a quien siempre encontraba agitado luego de una larga carrera, cuyo saludo era casi imperceptible por la agitación. “Por otro lado me daba cuenta que detrás de esa actitud estaba la muestra de alguien que con esta actitud me decía: puedo vivir. Con la pandemia han desaparecido algunos signos de esperanza y debemos dar signos de vida. Como familia de Don Bosco debemos mostrar la capacidad de vivir con esperanza” expresó Gallo en el cierre del Curso de Salesianidad a través de la plataforma Zoom, el 8 de junio.

Recordando a Mafalda, aquel ser recopilado en frases, tiras, dibujos, historias de la genial creación de Quino, apuntó que vive en las preocupaciones y en las alegrías de todos los hombres que habitan sobre la faz de la tierra. Y es a esos seres a los que debemos todo nuestro esfuerzo y todo nuestro compromiso de esperanza, fe y alegría como se muestra a Mafalda. “Recuerden las expresiones del Rector Mayor, que muestra como la fe y la esperanza avanzan juntos, porque a pesar de todo vamos adelante. Primero reconocemos nuestra fragilidad, pero también descubrimos que Dios pone su corazón, nos envía su amor. El encuentro de mi corazón con el del Padre hace brillar, el amor, la comprensión y la esperanza, porque a pesar de todo yo seguiré caminando”, enfatizó.

Aprovechó la ocasión para presentar la fraternidad entre los hombres como un momento privilegiado a partir de la lectura de la Encíclica Fratelli Tutti que debe promoverse no sólo con palabras, sino con hechos. Hechos que se concreten en la mejor política, aquella que no está sujeta a los intereses de las finanzas, sino al servicio del bien común, capaz de poner en el centro la dignidad de cada ser humano. 

“¿Qué quiere decir ser sembradores de esperanza? Significa creer en el proyecto de Evangelio. Nuestra vida sigue un proyecto. Me gusta permanentemente nombrar la palabra familia. Este es el primer lugar donde debemos poner nuestra esperanza, es nuestra primera comunidad. Nadie puede pretender ser la fuente de esperanza, nosotros somos eco de esa gran esperanza. Recuerden el video del aguinaldo y esa bella escena del juego de espejos a través de los cuales unos reflejan a los otros. Soy reflejo de la esperanza de Cristo, reflejar implica estar con Dios. Esa es la esperanza auténtica”, expresó Gallo.

Prosiguió su exposición con el concepto: “una persona sin fe, sin credo, sin este fundamento del amor de Dios, no puede ser reflejo de la esperanza. Lo que tengo me viene de Cristo. Todos nosotros tenemos tendencias al mal, pero allá está Cristo que nos ha ganado y gana a las cosas tristes que se anidan en mi corazón. Como diría San Pablo, si Dios está conmigo, quien estará contra mí, cuando tengas esa seguridad, nadie podrá robarte la esperanza”.

Pidió claridad en el entendimiento de algunos conceptos que se los toma como sinónimos. “Esperanza no es lo mismo que optimismo, ésta es una actitud o tendencia de ver o juzgar las cosas desde una visión positiva. La esperanza es algo más, me hace proyectar al futuro”. Acudió una vez más a la encíclica para sostener que ‘la reciente pandemia nos permitió rescatar y valorizar a tantos compañeros y compañeras de viaje que, en el miedo, reaccionaron donando la propia vida. Fuimos capaces de reconocer cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes…’ Hay que leer en profundidad esa carta para asumir un compromiso verdadero y practicarlo”. 

A continuación, el disertante centró su atención en el maestro de la ley quien le dice a Jesús: ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? El le respondió lee y ahora practícalo. En base a ello pidió detenerse en la parábola del Buen Samaritano. “Veamos el cuadro del hombre asaltado. No sabemos los nombres de ninguno de los que están ahí. Todos podemos ser samaritanos y todos podemos caer en la desgracia de ser asaltado. Eso sí sabemos quiénes son los otros: el levita y luego el sacerdote. Tal vez soy yo, el que no me interesa y paso de largo. Ustedes hablan de solidaridad, he ahí el cuadro”.

El padre Gallo diferenció la utilización de verbos por el contenido que conllevan. “El cristiano no puede soportar tres verbos: subir, mandar, realizar. El Papa en el capítulo II de la encíclica Fratelli Tutti: dice que lo importante es gestar un mundo abierto. Un ser humano no se realiza, ni desarrolla, si no es la entrega de sí mismo a los demás. Es que en esta sociedad todos buscamos la autorrealización. Si quieres llegar a la madurez concreta lo puedes hacer a través de la entrega a los demás. Debemos ver el mundo desde la profundidad y tener presente que solo me comunico conmigo mismo, en la medida en que me comunico con el otro. Esta es una frase que deberíamos tenerla escrita en todas partes. Esta frase me manda en crisis. No puedo estar cerrado en mi mismo, en mis ideas. Diría más: la muerte es solo la penúltima palabra; la última es la resurrección. Estamos en las manos de Dios. Nada es seguro en esta vida. Estamos en este tiempo en las manos de Dios. Estamos en los tiempos de incertidumbre, por lo que debemos entregarnos a Él”.

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