Yacuiba celebra su XIV Aniversario a una distancia que da vida

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El día domingo 3 de mayo, la Subsede académica de Yacuiba celebró su Décimo Cuarto Aniversario de Apertura, con un estilo virtual muy singular e integrador, donde se contó con la presencia de estudiantes, autoridades nacionales, de Subsedes, docentes y personal administrativo, que participaron en los distintos actos programados.

El aniversario se inició con la celebración de la Santa Misa, la misma que fue transmitida mediante la Plataforma Teams, posteriormente hubo la participación de distintas personas con palabras alusivas a la fecha, salutaciones y números musicales, todos desde nuestros hogares y unidos en una misma frecuencia conocida como Microsoft Teams.

Con la presencia del Padre Juan Pablo Zabala, Rector de la Universidad Salesiana de Bolivia, autoridades del Consejo Ejecutivo y coordinadores de las distintas Subsedes, quienes hicieron uso de la palabra para saludar a toda la comunidad yacuibeña en su aniversario, animando el caminar desde un sentimiento de familia salesiana, que aún imposibilitada de encontrarse físicamente, logramos reunirnos virtualmente en la distancia, dejando la experiencia de poder reunirnos con más frecuencia en siguientes ocasiones, en una verdadera comunión de corazones y en una comunión espiritual que se siente y vive intensamente.

En este aniversario, pudimos reflexionar sobre el sentido de la presencia de Cristo el Buen Pastor entre nosotros en los siguientes términos:

1. El Buen Pastor viene a cuidar personalmente de su rebaño, abriendo las puertas del redil y entra a ver a sus ovejas. En Ez 34,31, el Señor dice: “Ustedes ovejas mías son el rebaño humano que yo apaciento y yo soy su Dios”. Esto significa que el Señor entra hoy al redil de la humanidad y se encuentra con que su rebaño está bajo ataque de una Pandemia, nos encuentra asustados, dispersos, ocultos, encerrados y desconcertados. Nos encuentra sin dinero, con pocos víveres, pasando hambre, sin trabajo, enfermos, estresados y en muchos casos llorando la muerte de seres queridos. 

 

Hoy el Buen Pastor, entra al redil, entra a la humanidad, entra a Bolivia, entra a la Universidad Salesiana, entra a tu casa, a tu cuarto, ahí donde estas encerrado y asustado. El buen Pastor llora, así como lloró frente a la tumba de Lázaro, al vernos como estamos, encerrados, cansados y abatidos, como ovejas sin pastor, pero en Jeremías 29,11 nos dice: “Tengo proyectos de paz y no de aflicción”.

En medio de esta dispersión y dolor de su pueblo, el Señor renueva una promesa que hizo hace muchos años, cuando vio en similar situación a su pueblo. Ezequiel 34,11-16 dice: “Aquí estoy yo para cuidar personalmente de mi rebaño y velar por él, buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, curaré a la herida y confortaré a la enferma”.

2. El Buen Pastor hoy Llama a cada uno por su nombre (Juan, 10-3) , nos llama por nuestro nombre para recordarnos que nos conoce desde antes de estar en el vientre materno, que Él nos ha creado, que nos ama y que ahora más que nunca su proyecto de amor sigue en pie. En Jeremías 31,3, nos dice: con amor eterno te he amado.  En Isaías 54,10 nos dice, “Los montes se correrán las colinas se moverán, pero mi amor de ti no se apartará”.

Es en Isaías 49, 14-16, el Señor nos hace ver que no se ha olvidado de nosotros. Dice: “Me ha dejado Yhavé? El Señor se ha olvidado de mi?. Acaso olvida una mujer a su niño, sin dolerse del hijo de sus entrañas? Pues, aunque esas personas se olvidasen, yo jamás te olvidaría. Aquí estás tatuado en mis manos”.

El Señor nos habla a cada uno por nuestro nombre, para asegurarnos que Él está a nuestro lado. El Señor está luchando de nuestra parte contra esta pandemia. Él no envió la pandemia, sino por el contrario, Él lucha junto a nosotros para derrotarla.

3. El Buen Pastor quiere que tengamos vida en abundancia (Juan 10,10). Parte de una reflexión del predicador Pontificio, el Padre Cantalamessa el Viernes Santo 2020, frente al Papa Francisco manifestó: La Pandemia del Coronavirus nos ha despertado bruscamente del peligro mayor, que siempre han corrido los individuos y la humanidad: el del delirio de omnipotencia. Tenemos la ocasión —ha escrito un conocido Rabino judío— de celebrar este año un especial Éxodo Pascual, salir «del exilio de la conciencia». Ha bastado el más pequeño e ínfimo elemento de la naturaleza, un virus, para recordarnos que somos mortales, que la potencia militar y la tecnología no bastan para salvarnos. «El hombre en la prosperidad no comprende —dice un salmo de la Biblia—, es como los animales que perecen» (Salmo 49,21). ¡Qué verdad es!

Mientras pintaba el fresco de la catedral de San Pablo en Londres, el pintor James Thornhill, en un cierto momento, se sobrecogió con tanto entusiasmo por su fresco que, retrocediendo para verlo mejor, no se daba cuenta de que se iba a precipitar al vacío desde los andamios. Un asistente, horrorizado, comprendió que un grito de llamada sólo habría acelerado el desastre. Sin pensarlo dos veces, mojó un pincel en el color y lo arrojó en medio del fresco. El maestro, estupefacto, dio un paso hacia adelante. Su obra estaba comprometida, pero él estaba a salvo.

Así actúa a veces Dios con nosotros, trastorna nuestros proyectos y nuestra tranquilidad, para salvarnos del abismo que no vemos. Pero atentos a no engañarnos. No es Dios quien ha arrojado el pincel sobre el fresco de nuestra orgullosa civilización tecnológica. ¡Dios es aliado nuestro, no del virus! «Tengo proyectos de paz, no de aflicción», nos dice Él mismo en la Biblia (Jeremías 29,11). Si estos flagelos fueran castigos de Dios, no se explicaría por qué se abaten igual sobre buenos y malos, y por qué los pobres son los que más sufren sus consecuencias. ¿Son ellos más pecadores que otros? ¡No!

El que lloró un día por la muerte de Lázaro llora hoy por el flagelo que ha caído sobre la humanidad. Sí, Dios “sufre”, como cada padre y cada madre. Cuando nos enteremos un día, nos avergonzaremos de todas las acusaciones que hicimos contra Él en la vida. Dios participa en nuestro dolor para vencerlo. «Dios —escribe San Agustín—siendo supremamente bueno, no permitiría jamás que cualquier mal existiera en sus obras, si no fuera lo suficientemente poderoso y bueno, para sacar del mal mismo el bien». Así lo expresó la cita del Padre Cantalamessa.

Por eso, estemos totalmente seguros que hoy el Buen Pastor nos habla por nuestro nombre, para asegurarnos que está a nuestro lado y que esta de nuestra parte en esta lucha contra el Coronavirus.

4. Finalmente, como Universidad Salesiana y como Subsede Yacuiba, sigamos adelante!

En esta lucha y en todas las luchas de la vida, no estamos solos, Yahvé Sebaot, el Señor de los Ejércitos, está a nuestro lado. El Buen Pastor está a nuestro lado y por tanto frente a los grandes problemas de la vida, sepamos que el Señor es nuestro Aliado.

Él es más grande y más poderoso que todas las pandemias y problemas que nos encontremos en la vida. Es por eso que en un letrero escribieron “No le cuentes a Dios cuan grandes son tus problemas, sino cuéntale a tus problemas, cuán grande es tu Dios.”

Sigamos trabajando sin descanso. Como decía don Bosco, “ahora hemos de trabajar, que ya descansaremos en el paraíso”.

*Fuente: Subsede Yacuiba

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