A la Comunidad Universitaria Salesiana de Bolivia - Segundo Comunicado

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A la Comunidad Universitaria Salesiana de Bolivia - Segundo Comunicado

La Paz, 17 de abril de 2020

A la Comunidad Universitaria Salesiana de Bolivia

Hace un mes y cinco días que comenzaba oficialmente, el proceso de cuarentena, debido al Covid-19; confinados en nuestras casas pasamos la Semana Santa y hace tres días se supo de las autoridades gubernamentales lo que ya se preveía: la prolongación del aislamiento hasta finalizar este mes. Y todo sigue igual. Bueno, igual no. En el mundo están muriendo miles de personas por el virus que se expande. Y si bien, el gobierno distribuye diversos bonos de ayuda, los pronósticos económicos se ven oscuros. Y poco a poco nos van cayendo noticias que indican lo profundo del cambio que se está avecinando en nuestra sociedad, y cada día vamos descubriendo otras cosas que no se van a realizar.

Por mucho tiempo se hablará sobre las diversas reacciones y las conductas ante el confinamiento: de incrédulos/as e indisciplinados/as, violentos/as y desubicados/as, hasta los que, en su gran mayoría, conscientes y responsables asumen la tarea de cuidarse y velar por la salud familiar y de los habitantes del país. Se activaron muchas estrategias, las redes y medios virtuales no se detienen en colaborar y sobrellevar las rutinas diarias, no dejamos de soñar y pensar en lo que se va hacer cuando “esto” se acabe; pero, la realidad parece ser más fuerte y lo que se nos acaba es la paciencia y las pilas. Y entonces aparece el desánimo y se debilitan las fuerzas de la creatividad y el sentido de lo que estamos viviendo, las depresiones están al orden del día. Y eso puede que nos asuste.

Si la invitación, en la carta anterior, era a “no sufrir por hipótesis”, les recuerdo que el desánimo es una reacción natural cuando llevamos muchos días esforzándonos y esforzándonos más aún, pero parece que nada de lo que hacemos sirve para que podamos volver a nuestra vida normal. Esto ocurre porque nuestro centro de recompensas emocionales es bastante primario. Está acostumbrado, más o menos como un niño de seis años, a obtener su gratificación de forma bastante inmediata tras el esfuerzo. Y ahora eso no puede ser. Y tampoco lo será mañana.

Y, aún así, nuestra comunidad universitaria no deja de sorprendernos por su sentido de pertenencia, generosidad y compromiso; evaluada la situación de estos últimos veinte días, se ha visto que el trabajo académico, administrativo y pastoral ha continuado gracias a la preocupación de los/las Vicerrectoras, Directores/as de Carrera, y Coordinadores de las Subsedes, cierto, con sus matices y peculiaridades, pero sin bajar el nivel. Agradecer a todos los docentes que no perdieron el tiempo y lograron estar en contacto con sus estudiantes acompañándolos de manera creativa, tolerante y flexible con el contenido de sus materias, aquellos que aprovecharon, en la interrupción, para capacitarse y mejorar el uso de la Plataforma Virtual, que se reactiva en lo que queda de este semestre para seguir trabajando, conforme a las líneas que se establecerán desde la parte académica.

También si la tempestad no pasa, la intención es volver a reencontrarnos el próximo mes, para concluir y cerrar este Semestre histórico que vivimos, celebrarlo junto a María Auxiliadora, confiar en reencontrarnos de forma presencial, semi-presencial y a la distancia, en todos nuestros ambientes académicos del país, sin descuidar lógicamente, la seguridad y salud de los estudiantes para lo cual se preverá materiales, insumos y equipamientos médicos necesarios. En todo esto, no debemos nunca olvidar a los estudiantes, en condiciones más vulnerables, que por diversos motivos no pudieron conectarse o se desvincularon de nosotros. Que no deje de latir ese corazón oratoriano, esa mirada y actitud solidaria para buscarlos y retornen a sus estudios, siempre habrá una luz que ilumine y alguien que les ayude a salir de sus problemas.

Padrenuestro, ayúdanos a hacer tu Reino aquí en la tierra, pero que sea con nuestro esfuerzo, a pesar de todas nuestras contradicciones; que esa construcción sea como tu quieres, Reino de justicia y equidad. Haz Padre que podamos conseguir el pan, para tener una vida digna, pero que sea con nuestro trabajo, porque el pan con esfuerzo es más pan. Te pedimos que nos perdones nuestro egoísmo, las incomprensiones y todas nuestras faltas de sensibilidad hacia los demás. Y líbranos de estar cansados o agotados en nuestra labor, porque siempre hay algo que hacer, hasta que llegue tu Reino. Amén.

Padre PhD. Juan Pablo Zabala Tórrez, SDB.

RECTOR

UNIVERSIDAD SALESIANA DE BOLIVIA

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