Ignacio Sánchez: Los desafíos de las universidades católicas en el siglo XXI

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Sánchez

“Somos parte de la Iglesia con una misión determinada”. De esta manera inició su conferencia el Dr. Ignacio Sánchez Díaz, rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, considerada de acuerdo con algunos rankings como la mejor universidad de Latinoamérica.

“Nuestra misión e identidad nos lleva a transmitir la Buena Nueva inclusiva y para ello partimos de los documentos de la Iglesia, en particular de Ex Corde Ecclesiae”, destacó este lunes 28 en el paraninfo de la Universidad San Pablo, acto al que fueron invitados las autoridades de la Universidad Salesiana de Bolivia.

Sánchez, al presentar el tema Retos de la Educación Superior. Los desafíos de las universidades católicas en el siglo XXI, recordó que la Universidad proviene de la Iglesia desde sus inicios en el siglo XII, a través del conflicto entre Iglesia y Estado nunca ha perdido su rol formador que aprende a respetar la dignidad humana.

“No debemos olvidar nuestro rol formador e inclusivo. Somos universidades católicas dentro de nuestras sociedades, con la mirada en el bien común, con un compromiso con la sociedad. Nosotros creamos conocimientos y no sólo para nuestro beneficio”, afirmó.

Recordó la expresión del Papa Francisco en Chile cuando señaló que las universidades católicas son como “laboratorios del futuro”, porque van pensando en la sociedad, ya que las instituciones universitarias deben proyectar el futuro no solo de sus instituciones, sino también de la sociedad.

Motivó al trabajo interdisciplinario, que no solo implica trabajar en conjuntos entre las diversas áreas universitarias, sino como respuesta efectiva a los problemas de la sociedad desde diversos ángulos.

“Debe existir una coherencia entre pensar, actuar y querer. En las universidades católicas trabajamos para contribuir a la formación de una mejor sociedad, con una visión especial en los migrantes y originarios”, destacó.

El conferencista apunto que como universidades católicas “seguimos caminando y creciendo, marcando un rumbo, sin descuidar de trabajar con las universidades estatales, tomando en cuenta que la calidad debe ser el piso mínimo, sin dejar de mostrar lo nuestro que es el carácter cristiano”.

Al destacar que las universidades católicas basan su calidad en la calidad de los docentes, puntualizó que es necesario velar por la formación permanente de éstos y fortificar el concepto de comunidad universitaria con docentes y administrativos comprometidos, respetando su identidad y pensamiento, porque las universidades católicas son pluralistas.

“Los que vienen deben respetar la identidad de las universidades y el diálogo debe ser respetuoso y constructivo, sólo así se entiende el concepto: laboratorio del futuro”, precisó Sánchez.

Al señalar como ejes de la universidad cuatro aspectos, a los que se refirió puntualmente, explicó que el primero es la autonomía universitaria, porque si hay restricciones estatales de uno u otro orden, no hay universidad, lo que se expresa por el respeto a los valores fundamentales de nuestra fe, que los docentes deben tener en cuenta.

Un segundo elemento es la calidad porque el Estado no podrá interferir en las orientaciones ni en las decisiones “ante la calidad de nuestras universidades por el aporte sustantivo de éstas.  Católico es sinónimo de calidad y nuestra tarea es la de mejorar día a día, porque se debe fortificar la cultura del continuo perfeccionamiento”.

Al referirse al ranking de universidades, apuntó que no se miden algunos elementos que son muy válidos como es el tiempo fuera de clases.

Un tercer aspecto señalado fue la libertad académica, que se traduce en la libertad para enseñar, para formarse, el tiempo para la reflexión en profundidad, la libertad para que sepan utilizar mejor su tiempo, sin olvidar que tiene que acompañar a quienes será agentes de cambio en la sociedad.

El cuarto aspecto anotado fue la inclusión, tomando en cuenta que es importante contar con una comunidad diversa, ya que se evidencia que en las universidades los costos suelen ser mayores y eso marca la diferencia, lo que obliga a un trabajo continuo para detectar a los estudiantes esforzados y con méritos, que muchas veces carecen de recursos. “Una mayor inclusión y equidad favorece el espíritu de nuestras universidades, y en esta observación se deben incluir a los estudiantes migrantes”.

A manera de desafío se refirió a los denominados puntos del futuro, empezando por la evidencia comparada, de manera que cada institución debe evaluar su sistema de gobernanza. “Hay una notable ausencia de exalumnos que pueden tener una mirada diferente a la nuestra, porque nos falta la mirada externa.

Otro desafío, a juicio de Ignacio Sánchez es la innovación docente, porque se advierte que algunos siguen procesos de enseñanza de hace cuarenta años. “El problema es que los estudiantes de hoy tienen tecnología y la que se va a usar en las aulas debe ser la apropiada, porque el estudiante universitario debe tener un conocimiento más global”, afirmó-

Apuntó que algunas de las carreras son muy “profesionalizantes” y lo que hoy se necesita es una formación más amplia. Es que las universidades deben ser los lugares de nuevos conocimientos, donde es clave un desarrollo integral para salir del subdesarrollo.

Al referirse a la equidad, calificó este punto como un tema del futuro y es que “se debe dar oportunidades a todos y romper barreras socioeconómicas.

Finalmente se refirió a la relación de las universidades católicas con la sociedad, para destacar que “nuestras universidades deben estar incorporadas al desarrollo público, deben dar su voz, buscar líneas en base a grupos de trabajo, ya que las universidades católicas deben estar más en las cosas públicas. Deben ser referentes y contrastar su visión con otras miradas. El gran desafío es ser protagonistas del futuro de nuestras sociedades”.

 

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