Entrevista al psicomotricista Miguel Sassano

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Ameno en la conversación, puntual en sus respuestas y elocuente en sus teorías, Miguel Sassano, director de la carrera de psicomotricidad en la Universidad de Morón, en Argentina, pasó dos gratas jornadas de acompañamiento e intercambio de experiencias pedagógicas en la Universidad Salesiana de Bolivia.

Accedió a la entrevista en un paréntesis de su tarea el sábado 26 de enero, para definir algunos puntos, que son dominio de los psicomotricistas, y aclarar otros que debe conocer el hombre de a pie.

“El tema que abordamos se refiere a la formación personal corporal, que es mi especialidad y estamos trabajando con ellos, que se puede denominar un encuentro de trabajo”, explicó al inicio de la entrevista.

El territorio de la psicomotricidad se amplió en este siglo XXI…

 MS. Absolutamente y cada vez más porque hay distintos puntos de aplicación. Este fue en inicio un encuentro con niños y niños con dificultades. Hoy  se ha expandido al campo de la adolescencia, a adultos mayores y en muchos casos a nivel de prevención a nivel de las escuelas.

¿El siglo XXI de los “nini” y “nucas gachas” ha cambiado el comportamiento corporal de las nuevas generaciones?

MS. Sí, sí (sonrisa), lo ha cambiado porque nuestros jóvenes se la pasan frente a la computadora y jugando con la computadora o el celular y eso hace que hayan perdido muchas de las dinámicas que tenían los jóvenes de otras épocas, que estaban en permanente actividad porque movían el cuerpo. Definitivamente, se ha perdido mucho.

. A los que ya no somos tan jóvenes se nos decía que no movíamos muchos de los músculos. ¿Esto se ha acentuado en el presente?

MS. Yo creo que es así. Hoy los dedos los utilizan mucho. La realidad es esa, porque los chicos tienen cada vez menos actividades deportivas o físicas. Su vida de relación es a través de la pantalla.

. El espacio también ha limitado la actividad del hombre de hoy…

MS. Eso es evidente, antes había más espacios donde se podía jugar al fútbol, los niños tenían más parques. Las ciudades van creciendo, los espacios se van ocupando con edificios, claro, hoy quedan menos espacios para que los chicos jueguen.

¿Cómo llega el adulto a la gente adulta y adulto mayor?

MS. Llega bien. Me refiero a la gente que vive en instituciones geriátricas. Allá se realizan actividades como la terapia ocupacional o psicólogos que los atienden, pero lo que más llega es el juego. El adulto mayor se encuentra complacido de encontrarse con el juego como cuando era niño, de manera que recuerda toda esa etapa y empieza a disfrutar con el juego.

¿Eso tiene que ver con la mejora de la calidad de vida?

MS. Cierto, mejora la calidad de vida y su calidad de relación. Esa gente se redescubre con cosas que hacía cuando era niño; es un placer bien cómo juegan. Si bien no se pueden tirar al suelo, correr y saltar, pero dentro de lo que pueden, ver la sonrisa a los abuelos es espectacular.

¿Qué grado de parentesco tiene la psicomotricidad con otras ciencias como la psicología, la sociología y el deporte?

MS. Su relación más cercana es con la psicología. Con el deporte en principio, por lo menos, en forma particular, yo sostengo que no. Toda la línea de la psicomotricidad francesa sostenemos que no, porque provenimos de los ámbitos terapéuticos y de ahí pasamos a la prevención a los niveles educativos, no así al deporte porque pertenece al nivel competitivo. La psicomotricidad no tiene una mirada competitiva, que el deporte lo busca y no estamos en contra de ello, pero la psicomotricidad no tiene tanta relación con eso. Ésta es la única universidad en el mundo que forma dentro el área de la psicomotricidad el deporte.

¿El principal afán de la psicomotricidad es el nivel terapéutico?

MS. Claro, porque la psicomotricidad es una disciplina terapéutica y con la psicología tiene muchísima relación

¿A nivel soma, cuerpo, el hombre latino es distinto del europeo?

MS. Absolutamente, para lo corporal el latino es una persona absolutamente abierta; acepta el abrazo con el otro, que a veces en el encuentro se da un beso. Afectuoso a la hora de ver a los amigos y parientes. En Europa eso no es frecuente. Hay un juego que hacemos con los franceses, al encontrarnos con ellos, nos dan inmediatamente la mano y nosotros tendemos a abrazarlos y se sorprenden.

¿Se sienten invadidos?

MS. Sí, pero después se entiende porque así somos nosotros, pero al principio se sobresaltaban.

¿Cómo va la vida interior del hombre de hoy?

MS. Qué pregunta… No creo que tenga una vida interior más amplia. Eso ha perdido, ha perdido la introspección, la capacidad de reflexión, el autoanálisis. Está más dedicado hacia afuera.

¿Eso tiene que ver también con la lectura?

Claro que sí porque hoy prácticamente no se lee. En el Ministerio de Educación de Argentina hicieron una investigación hace tres años sobre cuánto leían los maestros. Por supuesto que el resultado del estudio nunca fue público, pero se llegó a conocer por otros medios que los maestros no leían arriba de un libro y medio por año.

¿Con qué ambiente se encontró en esta Universidad?

MS: Esta es la quinta vez que vengo. Tengo amigos de hace 30 años. Me siento muy feliz y recontento. Para mí es un grato lugar. Gracias por toda la acogida y espero seguir viniendo.

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